Jue. Abr 3rd, 2025

La decisisión de extirpar las amígdalas y adenoides en un niño no es fácil.

Sin embargo probablemente es la operación más practicada en el mundo occidental.

Pareciera que sólo una proporción de ellos tienen una indicación real para ser extirpadas.

Las amígdales, adenoides y otras estructuras de tejido linfático (amigdalas linguales, palatinas y ganglios correspondientes) que rodean la entrada de la faringe posterior, actúan como la primera línea de defensa del organismo (anillo de Waldeyer) a la entrada de virus y bacterias dañinos. Es como la avanzada de un ejército encargada de detener al enemigo.

Recordemos que, por otra parte, el 90% de las infecciones que ingresan al organismo lo hacen por este puesto fronterizo y las estructuras linfáticas mencionadas, al intentar detenerlas, crecen y multiplican sus células para este objeto.

Si sacamos amígdalas y adenoides, o hay más facilidad para el ingreso de gérmenes o alguna otra estructura linfática debe suplir su función. En este caso habitualmente los ganglios cervicales.

Por lo anterior hay que pesar muy cuidadosamente la decisión de sacar estas estructuras. Un último argumento es que las operaciones tienen pocas complicaciones, pero las tienen y en las mejores manos. Si no se justifica operar mejor no operar.

Amígdalas
Si su hijo hace más de 5 amigdalitis bacteriana al año, sería un criterio para sacarlas. El otro sería que tuvieran un desarrollo tan grande que obstruyeran parte de la vía aérea. (raro, por la ubicación más anterior de las amígdalas). En el primer caso se supone que las amigdalas no son ya barrera para las infecciones sino foco que guarda las bacterias y por lo tanto predispone a más infecciones. Para tomar esta decisión es importante que sea el médico quien diagnostique las amigdalitis ya que no basta un enrojecimiento de la faringe para hacer este diagnóstico, que en este caso es doblemente importante, ya que decidirá la operación.
Adenoides
Son más difíciles de estudiar porque no se ven a simple vista. Están en la salida del aire desde la nariz hacia la faringe y en las cercanías de la trompa de Eustaquio, o conducto de drenaje de los oídos. Su crecimiento exagerado puede originar dos efectos. Uno la obstrucción de la trompa de Eustaquio con producción de otitis a repetición y crónica.
El segundo efecto es la obstrucción de la vía aérea a la entrada de la faringe posterior, del aire que viene desde la nariz. Esto produce la respiración bucal, apneas del sueño y deformación de la cara cuando la obstrucción se hace crónica.
De ahí que la otitis a repetición causada por crecimiento de las adenoides, la respiración bucal o las apneas del sueño obstructivas (debidamente estudiadas) son la indicación de extracción quirúrgica de la adenoides.