Es una enfermedad infectocontagiosa causada por un virus, que en general causa pocas molestias en los niños, pero puede causar daños físicos y malformaciones a los fetos en las primeras semanas de desarrollo del embarazo.
La enfermedad se caracteriza por un estado viral muy leve con fiebre baja y ronchas planas o exantema de color rosado que se inician en la cara y comprometen el tronco y extremidades. Tienen una duración de 3 a 4 días sin que las molestias infecciosas aumenten. Otra característica es el aumento de tamaño de todos los ganglios del cuerpo y del bazo.
El tratamiento de la enfermedad es muy sencillo y se hace como si se tratara de un resfrío con analgésicos y antifebriles comunes. Hay que tener cuidado sí, de que su hijo no se contacte con mujeres que pudieran estar embarazadas. Si su hijo asiste a jardín infantil o escuela no lo envíe y avise de inmediato a los profesores, para que tomen las medidas correspondientes.
Afortunadamente es una enfermedad poco frecuente ya que se vacuna en forma obligatoria en casi todo el mundo. Sin embargo aún no es una enfermedad en vías de erradicarse.
Su período de incubación (el tiempo entre el momento en que se está en contacto con un enfermo y el principio de los síntomas) es de 14 a 21 días. A los médicos nos resulta difícil estar seguros de este diagnóstico, incluso después de examinar al niño. Generalmente no puede hacerse este diagnóstico a menos que haya una epidemia de rubéola en su comunidad o a través de exámenes que buscan los anticuerpos creados por el niño.
Si una mujer embarazada se pone en contacto con un niño con rubéola y está en los primeros meses de su embarazo debe comunicarse de inmediato con su médico.
Existe la posibilidad de ue la madre haya hecho la enfermedad o haya sido vacunada y tenga anticuerpos contra la enfermedad, lo que se puede conocer mediante un exámen de sangre.
En ocasiones es recomendable hacer esto para dar tranquilidad a la madre y seguridad de que no presentará la enfermedad y por lo tanto su hijo está seguro. La prevención permanente se logra con la actitud de vacunar a todos los niños en el momento en que lo indiquen las autoridades de cada país.