Todos los niños pequeños tienen más infecciones que la que los padres creen que deben tener. Los resfríos son las más comunes en ellos y después las complicaciones bacterianas de las enfermedades virales. Frecuentemente los padres se preguntan si sus hijos no tendrán «las defensas bajas» y se angustian con cada nuevo resfrío.
Los cuadros virales son tan frecuentes como 8 a 10 al año en las edades en que el niño se pone en contacto con el ambiente ( 6 meses a 5 o 6 años). Si estos los distribuímos en los meses fríos, de preferencia, los niños adquirirán una virosis respiratora cada 10 a 15 días. A partir de los 5 a 6 años las infecciones virales caen bruscamente a la mitad y desde los 8 o 10 años los niños sufren 2 a 3 estados virales al año. Todo lo anterior se explica por que el niño, si bien tiene una excelente sistema defensivo, no conoce a los virus y por lo tanto no puede rechazar la infección y debe infectarse para poder crear los anticuerpos y quedar preparado para la siguiente exposición. Pero como los virus que pueden afectar a la especie humana son miles, se demorará un tiempo en formar las defensas para los más frecuentes. Lo dicho para las infecciones virales respiratorias vale para las digestivas. Si su hijo asiste a una sala cuna o jardín infantil, la exposición a los virus mencionados será más intensa y adelantada en la evolución inmunológica de su hijo. Algo similar sucede con el hijo menor de una familia de muchos niños. Esto deja en claro que los cuidados de los padres y la exposición o no al frío en determinadas circunstancias no son los responsables de los resfríos e infecciones virales sino las causas expuestas. Las enfermedades que si deben preocupar a los padres si se repiten son las bacterianas, sobre todo si se complican y los niños deben ser hospitalizados. Estas son: neumonias, bronconeumonias, sinusitis, forúnculos en la piel e infección supurada de ganglios. Las otitis son también enfermedades bacterianas pero tienen predisponentes anatómicos que las facilitan sin ser necesariamente indicadores de deficiencias inmunológicas. En todo caso si su número es muy alto manifiéstele su preocupación a su médico. Tampoco la infección de las heridas de la piel es signo de defensas insuficientes. En este caso la barrera defensiva es la piel y la herida una brecha en esa muralla. Si el niño tiene la piel y las manos sucias con gérmenes (hecho habitual a esa edad y muy difícil de evitar) la infección será obligada. Enséñe a su hijo que la primera medida frente a una herida es el aseo con agua y jabón y el no tocarla a continuación. Ésta es la medida más importante y no la aplicación de antisépticos o ungüentos de cualquier tipo.