La Enfermead Celíaca (EC) es una enfermedad autoinmune lo que significa que es causada por los sistemas defensivos del organismo que provocan una inflamación exagerada ante sustancias extrañas o consideradas extrañas por ciertos tejidos o sistemas.
En esta enfermedad la causa inicial es la ingestión de glúten una proteína de algunos cereales como el trigo, cebada y centeno las que causan inflamación de la mucosa intestinal de individuos susceptibles.
Existe discordancia en cuanto al gluten de avena y su toxicidad en estos pacientes. Sin embargo es inevitable que este ultimo cereal se contamine con los anteriores durante el proceso de cosecha y molienda por lo que es mejor no usarlo. Dentro del gluten es la fracción llamada gliadina y otras proteínas similares las responsables del daño intestinal, el que aparece y se perpetúa en presencia de alimentos con estas proteínas.
La inflamacion y daño de la mucosa intestinal determina una mala absorción del resto de los alimentos, siendo la causa de este fenómeno más frecuente en el mundo occidental, con variaciones según las diferentes regiones.
La enfermedad se conoce desde muy antiguo (siglo II DC), pero su relación con la ingestión de trigo se hace recién en 1700 cuando se la describe con los signos que conocemos actualmente: diarrea, dilatación abdominal y pérdida de peso en los niños en quienes se introducía alimentos sólidos después de ser alimentados al pecho.
En 1950 se logra determinar que en Inglaterra y Gales la enfermedad aparecía en uno de cada 8000 individuos y en uno de 4000 escoceses. Sin embargo en ese tiempo el diagnóstico se hacía con hechos clínicos y pruebas de uso y suspensión del glúten, lo que probablemente subestimaba la frecuencia. Actualmente se piensa que ella alcanza a niveles de hasta 1/450 a 1/500 individuos en estas mismas poblaciones. Esto depende de otras variables como las costumbres alimentarias.
Se piensa que la exposición tardía al glúten en la infancia, disminuye las posibilidades de presentar la enfermedad. Actualmente se sabe que la manifestaciones clínicas de la EC es más heterogénea que lo que se pensó previamente.
Así además de los síntomas típicos gastrointestinales, existen una serie de manifestaciones clínicas, que gracias a los exámenes más seguros de los que se dispone como la detección de los anticuerpos antigliadina y antiendomisio, se pueden diagnosticar. Estos dos exámenes además de la Inmunoglobulina A, pueden diagnosticar en forma muy segura y confiable las formas poco aparentes de la enfermedad.
La enfermedad no está limitada a la población pediátrica sino que muchos casos pueden ser diagnosticados en la adultez, después de mantenerse inaparentes por muchos años y se considera que la frecuencia de la enfermedad es independiente de las características raciales y que ocurriría en 1/300 a 1/400 individuos en todo el mundo.
Pareciera ser que la causa de la EC sería la inadecuada respuesta inmune mediada por las células T (linfocitos T) contra el glúten. En circunstancias normales las pequeñas cantidades de proteínas del glúten que cruzan la mucosa digestiva son manejadas adecuadamente desde el punto de vista inmunológico. Si una cantidad importante de estas proteínas atraviesa esta membrana la capacidad para crear tolerancia y aceptarlas sin crear una reacción inflamatoria se pierde y da origen a la respuesta anormal. El intestino inmaduro del niño puede permitir la entrada masiva de estas proteínas permitiendo el fenómeno.
Cuadro Clínico:
Los síntomas y signos pueden aparecer durante el primer año de vida o en las décadas posteriores. El caso típico, sin embargo, lo hace durante los 2 primeros años. Cuando el niño inicia su alimentación sólida manifiesta diarrea, vómitos, falta de apetito y de desarrollo de peso y estatura, Puede haber también estitiquez y signos de obstrucción intestinal.