La tos es un reflejo por el cual el bronquio elimina las secreciones o cuerpos extraños que puedan entrar en él. Es por lo tanto un reflejo protector de la vía aérea y nunca debe inhibirse o anularse.
Durante las infecciones de la vía aérea, bronquitis, bronquiolitis y asma, las secreciones aumentan y la tos, para eliminarlas, aumenta con ella.
Recuerde que la tos es un aliado del niño porque le ayuda a eliminar las secreciones, que de lo contrario se quedarán en el bronquio y serán caldo de cultivo para infecciones bacterianas.
Por otra parte la tos no produce daño, aunque sí algunas molestias.
Para diminuir la tos hay que disminuir su causa, es decir, licuar las secreciones para que esas salgan más fácilmente. La buena hidratación (contenido de agua) de las secreciones y los jarabes expectorantes cumplen esta función.
En algunas escasas oportunidades la tos es seca en los niños mayores y pudiera ser necesario administrar jarabes antitusivos, pero sólo con la indicación y supervisión de su médico. Existen factores que aumentan la irritación de la vía aérea como el humo del cigarrillo, el polvo o el humo de la calefacción de combustión interna.
Evite el fumar en su casa, limpie la casa con un trapo húmedo para no levantar polvo y no use calefacción de combustión interna.
En ocasiones cuesta mucho que los niños pequeños saquen bien las secreciones porque su tos no es efectiva y debe recurrirse a kinesiterapia respiratoria.
Pregúntele a su doctor cuándo hacerla si las secreciones parecen durar mucho.
Si en un niño con tos aparece fiebre, dificultad respiratoria, quejido y se ve muy enfermo, llame a su médico e infórmele. La primera posibilidad es que se complique con una bronconeumonia.