El recién nacido enfermo: Síntomas sutiles
Existen signos que alertan de enfermedades en estos niños y que pueden hacer detectarlas en forma precoz.
Quizás el síntomas más evidente y precoz para una madre es la falta de apetito de un niño que hasta ese momento mamaba vigorosamente.
Otros que pueden aparecer simultaneamente son: irritabilidad y llanto agudo, decaimiento y somnolencia, cambio de color de la piel de rosado homogéneo a moteado o gris ceniciento. La fiebre, o por el contrario una temperatura anormalmente baja, diarrea, tos y vómitos son habitualmente más evidentes y raramente pasan desapercibidos por los padres.
Se considera fiebre a más de 37.8ºC rectal y más de 37ºC axilar y temperatura anormalmente baja a menos de 37ºC rectal y menos de 36.2 ºC axilar. La aparición de los signos antes mencionados debe hacer que se consulte al pediatra, de inmediato.


Existen varios rasgos en la conformación del niño recién nacido que Ud. puede considerar anormales y que tienen una explicación normal.
En las situaciones anteriores hemos citado frecuentemente la posibilidad que el niño accidentado presente un paro respiratorio o cardiorespiratorio.
La necesidad de recibir una vacuna antitetánica de refuerzo en situaciones de una herida, depende del tipo de herida (si hay o no propensión al tétanos) y del estado de inmunización de su hijo.
Los cuerpos extraños ingeridos por los niños son con los que el juega o se entretiene. Las monedas y bolitas (canicas) entre ellos.