Es una enfermedad muy común del aparato respiratorio de los lactantes bajo el año de edad, que produce una inflamación de los bronquíolos o bronquios pequeños. Esto conduce a su obstrucción lo que a su vez origina los síntomas y problemas que causa la enfermedad. Es mas frecuente en los primeros 2 años de vida con una mayor incidencia a los 6 meses de edad, llegando a ser la enfermedad respiratoria infantil que más hospitalizaciones origina. La enfermedad es más frecuente en los meses de invierno y frecuentemente en forma de epidemias.
¿Cual es la causa de esta enfermedad y como se transmite?
Es una enfermedad causada por virus, siendo el más frecuente el virus respiratorio sincicial (VRS) que causa mas del 50% de los casos. Otros virus como el parainfluenza, adenovirus y mycoplasma neumonía pueden también producir la enfermedad. No existen bacterias que causen la enfermedad, pero en ocasiones la bronconeumonía bacteriana del niño pequeño puede confundirse con la bronquiolitis. La enfermedad se transmite de persona a persona por vía respiratoria, por la tos y las secreciones respiratorias en ambientes en donde existen muchos niños susceptibles de contraer la enfermedad como las guarderías infantiles o jardines de infantes.
¿Hay algunos niños más predispuestos que otros a contraer la enfermedad?
Si, clásicamente se describe que los niños afectados son varones de entre 3 a 6 meses que no han sido alimentados al pecho y que viven en condiciones de sobrepoblación y hacinamiento o conviven con muchos niños. Después de los 2 años las características de desarrollo del sistema respiratorio hacen que toleren mejor la enfermedad. Por otra parte aquellos niños que han sufrido enfermedades en el periodo neonatal o son portadores de enfermedades crónicas cardíacas o respiratorias, tienen mayores oportunidades de contraer la enfermedad y presentar un curso grave de la misma.
¿Existen otros factores que hacen que la enfermedad sea más intensa o grave en el niño?
Si aquellos niños cuyos padres fuman cigarrillos y viven un ambiente contaminado con vapores irritantes como los de la calefacción de combustión interna (kerosene), pueden presentar evoluciones más graves de la enfermedad.
¿Pero, donde reside la gravedad de la enfermedad? ¿ Que la hace tan peligrosa?
La infección de los bronquios y especialmente de los bronquíolos o bronquios más delgados produce una inflamación de la mucosa o recubrimiento interno de estos tubos respiratorios. Esto estrecha su diámetro y produce una gran cantidad de secreciones aumentando más la obstrucción. Esta obstrucción dificulta la entrada y salida del aire desde la nariz a los alvéolos y viceversa, originando una menor renovación del aire en los alvéolos y por otra parte una mayor dificultad al vaciamiento de los mismos atrapando aire, utilizado, en ellos. Todo lo anterior produce lo que se llama insuficiencia respiratoria que consiste en que no existe suficiente oxígeno en la sangre y se acumula anhídrido carbónico en ella. Esto causa múltiples alteraciones en el funcionamiento del de los órganos que debe tratarse prontamente. De lo contrario, estas alteraciones, pueden llevar a la muerte del paciente. Probablemente la bronquiolitis es la primera causa de uso de ventilación mecánica en niños pequeños.
¿Cómo se puede reconocer esta enfermedad?, ¿Cuáles son sus síntomas?
La enfermedad se inicia después de la exposición del niño al contacto de adultos o niños mayores con infecciones respiratorias. A los pocos días presenta síntomas de lo que llamamos «resfrío o gripe» con estornudos y secreción nasal clara. Estos síntomas pueden durar algunos días, en los cuales el niño esta decaído e inapetente con fiebre de 38 a 39ºC o incluso menor. Luego, progresivamete, aparece dificultad respiratoria que va en aumento con la aparición de silbidos audibles en el pecho, y aumento de la frecuencia de las respiraciones (puede llegar a 60 u 80 por minuto). El tórax se hunde bajo las costillas y entre ellas y la exhalación del aire se prolonga en una forma característica. El niño tose y respira en forma dificultosa lo que hace difícil su alimentación. El niño manifiesta sed de aire y con el aumento de la obstrucción puede aparecer coloración azulosa de los labios (cianosis) que indican la menor cantidad de oxígeno en la sangre.

Si bien existen exámenes que ayudan a identificar al virus causante, la historia y el examen descrito son suficientes para plantear el diagnóstico. La radiografía de tórax servirá para descartar una bronconeumonía u otra enfermedad similar. Los exámenes de sangre muestran las alteraciones características de las enfermedades virales y la deficiencia de oxígeno en ella. Una vez diagnostidcada la enfermedad, los padres deben conocer los signos de su progresión y gravedad que motive la hospitalización. Estos son la cianosis, el aumento de la dificultad respiratoria así como el decaimiento y falta de interés por el alimento. Los niños pequeños (menores de 3 meses) pueden presentar apneas o períodos de falta de la respiración, que son muy peligrosas e indican la hospitalización inmediata para la vigilancia y tratamiento de estos episodios.
¿Cuándo se puede decir que la enfermedad cede?
La etapa más crítica ocurre durante las primeras 48 a 72 horas, después que se inician las manifestaciones de dificultad respiratoria y tos. Después de ese período los síntomas (tos, silbidos del pecho y ruidos de secresiones bronquiales) regresan progresivamente hasta desaparecer después de 10 a 15 días. Muchos de estos pacientes presentarán más adelante síntomas similares, ante infecciones respiratorias virales, producto de la reactividad aumentada de los bronquios y bronquíolos que deja la primera bronquiolitis. Esta mayor reactividad puede perdurar hasta un año después del primer episodio.
Pero, ¿puede esta enfermedad producir la muerte?
Desgraciadamente si, la mortalidad de los niños que sufren esta enfermedad puede llegar a un 1 a 3%, dependiendo de las condiciones sanitarias de la región y de la premura con que los padres consultan, si el niño se agrava. Los niños que fallecen, más frecuentemente son aquellos bajo los 3 meses de edad o los que presentan condiciones agravantes como enfermedades crónicas respiratorias o cardíacas y aquellos con antecedentes de prematurez extrema y displasia broncopulmonar (una enfermedad respiratoria crónica producto de la prematurez).
¿Cómo se trata esta enfermedad?
Los niños con dificultad respiratoria imporatante, los menores de 3 meses y aquellos con antecedentes de prematurez, y enfermedades cardíacas y respiratorias crónicas, deben ser hospitalizados en unidades en que puedan recibir los cuidados y vigilancia adecuados. Aquellos niños en quienes no se dan las condiciones anteriores y sus síntomas son menores, deberán ser tratados en sus domicilios con antipiréticos, (paracetamol o ibuprofeno), manteniendo la ingesta de líquidos por vía oral, pese a la inapetencia. Los antibióticos no tienen un rol en la enfermedad dado el origen viral de la misma. Los aerosoles en base a adrenalina o salbutamol pueden ayudar a disminuir, tanto la constricción de los bronquios como disminuir la producción de secreciones y se usan ampliamente en forma empírica. Lo corticoides tanto por vía oral o en inhalaciones no se han demostrado como útiles y no debieran ser usados, por vía oral, al menos, para evitar sus efectos secundarios. La clave del tratamiento esta en manejar los síntomas generales del niño con antitérmicos, una adecuada ingesta de líquidos y la detección precoz de los síntomas de agravamiento.

Desgraciadamente no existe aún una vacuna contra el virus sincicial respiratorio, principal causante de la enfermedad. Recientemente se han comercializado una imnunoglobulina ( anticuerpos obtenidos de seres humanos) intravenosa y otro producto con anticuerpos monoclonales (anticuerpos sintéticos) intramusculares. Estos productos si se aplican en los meses previos a la estación invernal, pueden impedir efectivamente la enfermedad y se recomiendan a niños menores de 2años con antecedentes de enfermedades pulmonares crónicas y prematurez. En el caso de los niños portadores de enfermedades cardíacas, no se recomienda su uso porque pueden aumentar las complicaciones y aumentar la mortalidad. Un problema importante que tienen estos productos es que son muy caros y esto los hace prohibitivos para el grueso de los niños susceptibles, debiéndose reservar a los casos señalados.