¿Qué es esta enfermedad, y a que órganos ataca?
El púrpura de Henoch-Schonhlein (PHS) es una inflamación generalizada de los vasos sanguíneos que puede producir síntomas y alteraciones de la función de distintos órganos o tejidos. Sus síntomas, son los de lesiones de la piel características, dolores abdominales de tipo cólico o contracturas intestinales, hemorragias intestinales, dolores e inflamaciones articulares e inflamación renal (nefritis), pero también puede afectar otros órganos.
¿Cuál es la causa de esta enfermedad?
Las causas y mecanismo de producción de esta enfermedad permanece aún desconocida, se considera que es causada por un complejo inmune (un agente infeccioso unido a un anticuerpo, del tipo IgA, producido por el organismo) que se depositan en los vasos de los órganos más afectados. En esto se asemeja a otras varias enfermedades que podrían tener un origen similar, nefritis postestreptocócica, enfermedad de Kawsaki, etc. La causa de porque se cree que el anticuerpo es del tipo IgA es porque esta proteína se encuentra elevada en el PHS, y en los depósitos que se ubican en los vasos renales se puede identificar este anticuerpo.
¿Por qué ocurre este depósito de anticuerpos (IgA) en los vasos de los órganos afectados?.
Pareciera ser que los complejos se producen en los sitios de los tejidos previamente atacados por un factor externo. Estos factores externos se han ubicado entre agentes infecciosos, como virus respiratorios, sarampión rubéola, enterovirus, algunos parásitos como amebas y muchos mas. Entre los medicamentos la vancomicina, rantidina, diclofenaco para nombrar los mas frecuentes. Igualmente se le ha relacionado a otras enfermedades no infecciosas como leucemias, canceres y enfermedades alérgicas. El deposito de estos complejos, determina una inflamación en los vasos sanguíneos de los tejidos mencionados y las manifestaciones que se aprecian en el paciente o en sus exámenes.
¿Cuáles son los signos y síntomas de la enfermedad?
Aunque esta enfermedad puede ocurrir a toda edad aparece más frecuentemente en niños menores de 10 años con una relación de 2:1 de varón a mujercita. Es más frecuente en los meses invernales generalmente después de infecciones respiratorias y habitualmente es autolimitada, es decir en la mayoría de los casos la enfermedad cede en forma espontánea. También puede ser precipitada por otro tipo de infecciones, medicamentos u otras condiciones. Los signos más clásicos son las manchas purpúricas, el dolor abdominal, dolores articulares, y hematuria ( glóbulos rojos en orina). Sin embargo la cantidad de otros síntomas puede variar desde escasas manchitas sanguinolentas a manifestaciones graves, gastrointestinales, renales, neurológicas, pulmonares o de articulaciones. Las manifestaciones de la piel son más frecuentes en los niños y las renales en los adultos.
¿Cuáles son los signos que se ven en la piel?
Las lesiones de piel son lo más característico de esta enfermedad. Aparecen de preferencia en las superficies de extensión de las extremidades inferiores y en los glúteos en forma simétrica, aunque las el compromiso puede ser más extenso. Las lesiones típicas son manchitas rojizas que se hacen amoratadas (purpúreas), que no se blanquean a la compresión, que no producen picazón, solevantadas que pueden unirse entre si y simular lesiones de tipo urticarial. Puede haber también hinchazón de manos, pies o cara, menos frecuentemente hay edema de cara cuero cabelludo, o alrededor de los ojos.
Las manifestaciones extrarenales se tratan en forma sintomática con analgésicos para los dolores abdominales y articulares por ejemplo. Si las lesiones son muy abundantes o manifestaciones muy intensas pueden requerir el uso de corticoides. En ocasiones los sangramientos digestivos o síntomas de obstrucción intestinal pueden llevar a la intervención quirúrgica. Ya que la mayoría de los pacientes no tienen grandes molestias el uso de corticoides esta reservado en los pacientes con daño renal prolongado que evolucionan a la cronicidad. Algunos estudios sugieren que el uso de corticoides en forma preventiva en pacientes con factores de riesgo de hacer daño renal puede impedir su aparición. Otros medicamentos usados en el PHS como compromiso rápido de la función renal, son la ciclofosfamida, dipiridamol, y prednisona. La azatioprina con corticoides también ha dado buenos resultados en el tratamiento de nefritis graves en niños. Por ultimo el uso de inmunoglobulina intravenosa ha sido reportado en pocos casos como útil, al igual que el recambio de plasma (plasmaféresis).