Es un signo de importancia dentro de una enfermedad infantil.
Puede ser causado por una falta de oxigenación de la sangre (bronconeumonia, asma) o la constricción de las arteriolas de la piel y circulación lenta en la piel (elevación brusca e intensa de la temperatura). En ambos casos merecen la preocupación de los padres por lo que debe comunicarse con su médico o llevar a su hijo de inmediato al centro de urgencias más cercano. Está entre los signos preocupantes dentro de una enfermedad, cualquiera sea la edad del niño que la presenta.