Es una pérdida muy fugaz de la conciencia y con ella los reflejos y movimientos voluntarios que hace que el niño caiga al suelo.
La recuperación es casi instantánea y generalmente no necesita otra cosa que reposo en el suelo donde cayó. Al recuperarse es bueno darle agua con azúcar u otro tipo de alimento dulce y líquido (de fácil digestión).
Suele tener varias causas, siendo la más común la hipoglicemia o disminución de azúcar en la sangre por insuficiente alimentación.
Otra causa frecuente es la baja brusca de presión arterial.
En los jóvenes adolescentes los mecanismos de compensación de una baja de presión no están suficientemente desarrollados por un lado y por el otro han crecido en forma brusca de tal manera que las presiones hasta ese momento normales para regar todo el cuerpo ya no lo son y ante cualquier mayor demanda cae la presión en el cerebro y sufren el desmayo.
Es característico el desmayo de los reclutas en formación, o en los jóvenes en los actos religiosos.
Otras causas más lógicas de dismiución de presión arterial y por lo tanto de desmayo es la deshidratación, que se puede producir en situaciones normales como el deporte o en casos de enfermedades como en las diarreas.
Sin embargo el desmayo se puede confundir con pérdidas de conciencia que significan otro tipo de enfermedad como epilepsia o arritmias cardíacas. Si los desmayos no corresponden a las características mencionadas anteriormente consulte de imediato con su médico, al igual que, si bien el desmayo parece banal, pero se repite frecuentemente.