Es la presencia de una menor cantidad de glóbulos rojos en la sangre de un individuo.
Una de las causas más comunes de la anemia de una persona sana, puede ser la falta de suficiente fierro para formar la hemoglobina, principal componente de los glóbulos rojos.
El fierro del niño recién nacido lo obtiene de su madre en el último período del embarazo, de tal manera que las madres que consumen poco fierro entregarán menor cantidad a sus hijos y los niños prematuros tendrán poco fierro de reserva.
En ambos casos, apenas el niño crezca va a agotar las reservas de fierro y desarrollará anemia.
Para que ésto no se produzca, la madre embarazada, además de alimentarse en forma adecuada con alimentos con fierro, deberá recibir un suplemento de este mineral en forma de medicamento. Los niños prematuros deberán recibir un suplemento de fierro en forma de leche enriquecida o medicamento con sales de fierro. En otras edades los niños deberán comer alimentos con fierro en forma habitual.
Estos son carnes pescado, pollo, pasas, porotos, y cereales o alimentos enriquecidos. Uno de los síntomas de la anemia es la palidez que no sólo se manifiesta en la piel sino que en las mucosas (labios, conjuntivas palpebrales).
La palidez de la piel es muy frecuente ante muchas enfermedades tan comunes como el resfrío. Si Ud. sospecha que su hijo tiene anemia, consulte con su médico quien deberá hacerle un exámen de sangre para confirmarlo.