Es una enfermedad alérgica de las vías respiratorias bajas (bronquios) causada por múltiples causas cómo pólenes, polvo de habitación, caspa de animales, plumas , etc.
Estos sustancias llamadas también alergenos hacen que las células del sistema defensivo de los bronquios reaccionen en forma violenta liberando sustancias que pretenden eliminar y contrarestar los efectos de estos alergenos, a través de una gran producción de mucosidad espesa y contracción de los bronquios con estrechamiento de su diámetro.
Esto causa una menor entrada de aire y un mayor trabajo respiratorio porque el aire tiene más resistencia para entrar y salir del pulmón.
En el niño, esto se manifiesta por aumento de la frecuencia respiratoria, tos, respiración agitada y silbidos al pecho causados por la estrechez de los bronquios. El niño al tener un sistema inmunológico en desarrollo y muy sensible tiene más frecuentemente asma que el adulto, lo que significa que buena parte de estos niños se mejoran con la edad.
Sin embargo algunos continuan con la enfermedad, otros pasan un tiempo sin la enfermedad y la reactivan de adulto y otros aun iniciarán sus primeras crisis de adultos.
Las crisis pueden ser intensas y causar la muerte sin tratamiento, por eso estos enfermos deben estar en tratamiento y control con médicos especialistas y seguir sus instrucciones que pueden llegar a cambiarle las costumbres de vida.
El seguimiento de las indicaciones del especialista es la principal manera de evitar crisis graves y a la larga lograr que esta enfermedad sea llevadera. Entre estas indicaciones es conveniente evitar el tabaco, tanto el paciente como los demás habitantes de la casa, el aseo debe ser con aspiradora, evitar el uso de almohadas y plumones con plumas , no usar calefacción de combustión interna (parafina, leña) y recibir anualmente las vacunas contra la gripe y otras enfermedades respiratorias indicadas por el pediatra.
En forma habitual su hijo usará inhaladores que deberá usar en la forma correcta con la ayuda de un espaciador o aerocámara. Algunos de estos inhaladores son antiinflamatorios que evitan la repetición de las crisis, otros antisecretorios que disminuyen la cantidad de secreciones producidos y otros broncodilatadores que revierten la constricción bronquial y que son los más usados en los ataques.
Otros medicamentos que se usan con el mismo objetivo son los antihistamínicos. Durante las crisis es conveniente administrar los broncodilatadores (salbutamol, fenoterol) mientras se llama al servicio de emergencia móvil o se lleva al niño al servicio de urgencias, No haya que temer administrar de más los broncodilatadores, solo temer administrar de menos.