Secreciones de los oídos


La secreción más frecuente es la de cerúmen. Es de color café claro y generalmente se presenta durante la noche, siendo apreciada por la madre al despertar el niño.

Se produce por la licuefacción del cerúmen acumulado en el oído por el calor que produce el acostarse del lado del oído con secreción. Cuando el cerúmen se solidifica y tapa totalmente el conducto auditivo produce sordera de ese oído.

Si Ud. cree que ese problema lo tiene su hijo, consulte con su médico, para que practique un lavado de oídos. Una secreción sanguinolenta puede ser producida por una herida en el conducto auditivo, que es la causa más frecuente en la infancia. Esta se debe a la introducción de palitos o cuerpos extraños en el conducto auditivo.

La infección de esta herida también causa una secreción sanguinolenta. Si sospecha que esta es la causa deberá colocar gotas antibióticas recomendados por su médico. Llámelo. Sin embargo la presencia de sangre en el conducto auditivo puede ser el resultado de una herida más seria o incluso de una fractura de cráneo. Si existe el antecedente de un golpe importante en la cabeza, este es un caso potencialmente grave y debe ser visto por un médico en un plazo breve.

Llame al servicio de urgencia móvil o lleve al niño al servicio de urgencias más cercano. La secreción purulenta de color blanquecino grisáceo o verdoso es signo de otitis bacteriana, sobre todo si se presenta después de un dolor de oídos.

En este caso comuníquese con su doctor para pedir instrucciones. Entretanto puede darle al niño analgésicos del tipo del paracetamol o ibuprofeno.

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