Noticia resumida de una publicación de la OPS.
La OPS está apoyando a los gobiernos del El Salvador y otros países de la zona afectados por el dengue con expertos, material informativo y suministros para combatir la enfermedad. El virus transmitido por el mosquito Aedes aegypti ha originado brotes epidémicos, dado que ha aparecido la forma mas grave o dengue hemorrágico.
El contagio y la propagación del dengue es básicamente un problema de saneamiento doméstico. El éxito de la campaña contra esta enfermedad reside en la eliminación de focos de agua detenida en donde se multiplica el mosquito. Estos reservorios son muy abundantes en los hogares de los centros poblacionales y los alrededores de las localidades afectadas.
En el año 2000, se reportaron más de 249.000 casos de dengue en las Américas, incluyendo 2.657 casos de dengue hemorrágico, las que han producido 32 muertes en la zona. Esta enfermedad se presenta en casi toda América Latina como lo indican las siguientes cifras proporcionadas por la OPS: Argentina, con 565 casos; Bolivia, 65; Brasil, 171.831; Colombia, 10.934; Costa Rica, 814; República Dominicana, 663; Ecuador, 12.802; El Salvador, 2.096; Guatemala, 4.221; Honduras, 3.559; México, 413; Nicaragua, 3.277; Panamá, 185; Paraguay, 24.282; Perú, 1.103, y Venezuela, 11.801 casos.
Los síntomas son fiebre alta, dolores fuertes de cabeza, dolores musculares y en las articulaciones, y erupciones en la piel. Expertos de la OPS dicen que si alguien presenta uno o más de los siguientes síntomas después de haber sufrido dengue en una ocasión anterior, debería ir de inmediato a un hospital o centro de salud porque está en riesgo de tener dengue hemorrágico, que puede ser fatal. Los síntomas de gravedad son dolor de estómago intenso y continuo, vómitos, inquietud, letargo, brusco descenso de temperatura, piel fría, o desmayo.
Comentario: Como en los cuentos de hadas, el monstruo se derrota con una flor. Existen pocas medidas mas sencillas, que la eliminación de los pequeños reservorios de agua de las vecindades de las viviendas. Sin embargo, el conocimiento debe llevar al convencimiento y a la acción. Las campañas en este sentido deben luchar con la incredulidad de la población, cuando se logra acceder a ella. Por otra parte las frecuentes lluvias en las zonas endémicas pueden multiplicar hasta el infinito dichos reservorios, lo que deberá llevar a una actitud de permanente vigilancia de los habitantes afectados por la epidemia sobre los lugares de reproducción del insecto. Probablemente pasará un largo tiempo antes de que se pueda erradicar el mosquito, y con él el virus.
Para mayor información contactarse con Daniel Epstein, OPS, Oficina de Información Pública Organización Panamericana de la Salud, epsteind@paho.org