Jue. Abr 3rd, 2025

(Traducido y resumido de Recomendaciones de la Sociedad Norteamericana de Pediatría).

El uso y abuso de alcohol por los niños y adolescentes es, actualmente, un problema importante. Los pediatras debieran preguntar regularmente acerca del uso de alcohol en la familia, amigos y por los mismos niños. El conocimiento del manejo de estas situaciones debiera ser parte del curriculum del pediatra.
Los avisos de alcohol en los medios de difusión así como en Internet y durante los eventos deportivos son un poderoso incentivo que debe ser enfrentado. La disponibilidad de alcohol por parte de los menores debiera ser controlada, así como debiera incentivarse la intervención en los niños y adolescentes con problemas de alcohol. Por otra parte se debiera acentuar el castigo para los proveedores de alcohol a los niños.
Desde que se recuerda, la historia hace mención del uso de alcohol con motivos de celebraciónes religiosas, propiedades curativas, placer y recreacional. Los problemas de abuso en su consumo también se han reconocido desde ese entonces.
En la mayoría de los países occidentales el uso de alcohol está limitado a los adultos con requerimientos de una edad mínima para acceder legalmente a él. En general, se ha visto que los pueblos en los cuales se inicia precozmente el consumo de alcohol, tienen una mayor tendencia a desarrollar problemas de adicción alcohólica, que aquellos que lo inician tardíamente.
Pese a este límite de edad en, las disposiciones legales en los EEUU, el alcohol es la droga más usada exageradamente entre los niños de 12 a 17 años de edad. La mayoría de las veces ellos reconocen que la edad de inicio de esta costumbre es a los 13 años, la que últimamente tiende a disminuir hacia los 9 años.
Más de un tercio de loa escolares de último grado no ven mayor riesgo de consumir 4 a 5 copas al día con incluso pérdida de la conciencia en forma transitoria en algunos de ellos. Existe relación clara entre uso de alcohol y rendimiento escolar entre los estudiantes universitarios.
Riesgos del uso de alcohol.
Estos incluyen las malas relaciones intrafamiliares y entre pares y amigos, además del mal rendimiento escolar, problemas con la autoridad y riesgo físico cuando se usa alcohol y se practica de deportes o actividades de riesgo: buceo, natación, velerismo etc. El uso de alcohol y otras drogas se asocia con las causas más frecuentes de muerte o accidentes con daño grave (colisiones automovilísticas, homicidios y suicidios) entre los adolescentes y adultos jóvenes. El sólo hecho de subir la edad de consumo de alcohol por los jóvenes ha hecho disminuir este tipo de accidentes en algunos estados de EEUU.
Otros riesgos sugeridos, que se asociarían al uso y abuso del alcohol en los jóvenes, sería las enfermedades sexuales y el embarazo precoz o no deseado. Además, si esta costumbre se mantiene en la madre durante su embarazo, se agrega el riesgo de complicaciones del embarazo mismo y la presentación del «sindrome alcohólico en el feto».
La mayoría de las veces la ingestión de alcohol es progresiva en cantidad, frecuencia y graduación, es decir los jóvenes inician su ingesta alcohólica con cerveza, o vino y luego pasan a bebidas más fuertes a medida que aumentan la frecuencia de beber alcohol. Luego, a esto se agrega el uso de drogas, también en ascenso.
En general la adicción al alcohol no se diagnostica frecuentemente en los adolescentes. Se define como una enfermedad crónica, sicosocial con factores ambientales que influyen fuertemente en su desarrollo y manifestaciones sociales. La enfermedad es frecuentemente progresiva y fatal.
El alcoholismo debe ser sospechado en jovenes que frecuentemente se intoxican o experimentan síntomas de privación con el uso recurrente de alcohol, que puede tolerar grandes cantidades de la bebida, que intentan suspender su uso sin fracasando en forma reiterada.

Factores que contribuyen al uso y abuso de alcohol.

Factores genéticos y familiares:
Existen antecedentes genéticos que predisponen al uso de alcohol, especialmente si ambos padres son bebedores excesivos o francamente alcohólicos. Tanto los hijos varones como las hijas tienen mayores probabilidades de convertirse en alcohólicos. Igualmente existe la predisposición lógica de casarse entre alcohólicos, perpetuando el ciclo de familias de alcohólicos.
Entre los factores familiares relacionados la actitudes de los padres y las conductas relacionadas con el uso del alcohol juegan un rol importante en la visión de los hijos hacia el alcohol. Otros antecedentes que pesan en este sentido son las familias con conductas antisociales con escasa presencia paterna.
La casa es la primera fuente de alcohol en los niños y adolescentes, sin embargo las costumbres y modelos de uso del alcohol difieren según los orígenes étnicos. En algunas culturas los niños son precozmente iniciados en la costumbre, sin embargo en ellas no se bebe en forma excesiva y tampoco toleran o aprueban el uso excesivo del alcohol, sin que presenten problemas de abuso de alcohol entre sus miembros. Otras familias aceptan y estimulan el beber en forma excesiva especialmente a los varones de cualquier edad, elogiando la imagen del bebedor como índice de madurez y masculinidad. Los hermanos mayores inician a los menores en esta costumbre.

Desarrollo del Adolescente:
Frecuentemente el adolescente percibe el beber alcohol como un costumbre normal. Algunos lo hacen por placer, otros para alcanzar la aceptación de sus pares, olvidar problemas o reducir la ansiedad de sus vidas. No todos los adolescentes que beben presentan consecuencias negativas y muchos de ellos no continúan con la costumbre una vez asumida la adultez.
Por su poca experiencia y menor tamaño, los adolescentes, se intoxican con frecuencia. Además, el tiempo en hacerse adictos es menor que en el adulto. Ellos son menos capaces de reconocer y compensar los efectos neurosiquiátricos del alcohol a causa de su inmadurez, sicosocial, síquica y cognitiva y experimentan detención de la madurez sicológica con el abuso del alcohol.
Aquellos con conductas antisociales, baja autoestima, déficit atencional, mal rendimiento escolar o aislados de sus padres, tienen un mayor riesgo. Los adolescentes deprimidos que han sufrido maltrato o abuso sexual pueden usar el alcohol en un intento de compensar su angustia.

Influencia de los pares:
Un tercio de los niños indican que han recibido presión de sus compañeros de clases para beber cerveza. La costumbre de iniciar el uso de cerveza en el ambiente familiar, se continúa con el refuerzo de los compañeros de escuela. El consumo excesivo de alcohol es más probable que ocurra fuera de la casa con los amigos y frecuentemente para reducir las inhibiciones sociales y sexuales.

Influencia de los medios de comunicación:
El uso del alcohol inunda la sociedad occidental. Es promovido ampliamente por la televisión y películas. Es presentado como la solución a muchos problemas y como una costumbre elegante que agrega atractivo físico a quienes la adoptan. Se le presenta como imprescindible para lograr romances y aventuras. En general muchos adolescentes encuestados, reconocen que estos avisos los estimulan y se sienten atraídos por el alcohol y las promesas de los avisos en los medios.
La presencia de estos avisos en los sitios Web apuntan a conseguir el mismo mercado, ya que la población preferente a la que está enfocado estas promosiones son los jóvenes.

Actitudes de la comunidad:
el alcohol es visto, frecuentemente como una recompensa al final del día o una victoria deportiva o lo adecuado para un momento de relajación.

ROL DEL PEDIATRA: Para enfrentar seriamente este problema, los pediatras deben tener un entrenamiento adecuado en el abuso de drogas y alcohol. Deben ser capaces de detectar, identificar, evaluar, manejar y referir estos pacientes a especialistas calificados para una evaluación completa y tratamiento sistematizado. Esta evaluación es más efectiva cuando se hace con un actitud neutra de no juzgar el hecho sino solo constatarlo.
A continuación se incluye algunas recomendaciones básicas de la Asociación Norteamericana de Pediatría:

1. Los pediatras deben aconsejar contra el uso del alcohol y drogas ilícitas, así como el uso no indicado de drogas sicoactivas por niños y adolescentes.
2. Los pediatras deberán discutir los riesgos del alcohol y otras drogas rutinariamente con los pacientes en las evaluaciones conductuales, con especial atención a los factores de riesgo de la adicción al alcohol.
3.- Los pediatras deben evaluar a sus pacientes en el uso habitual de alcohol y otras drogas en un enfrentamiento neutro sin juzgar sus implicancias.
4.-Los pediatras debieran ser capaces de reconocer los signos y síntomas precoces del abuso de alcohol de tal manera que puedan evaluar, manejar y referir a estos pacientes para un tratamiento especializado.
5.-Los pediatras deben hacer visitas preventivas prenatales como una oportunidad ideal de explorar la historia familiar y discutir con los padres los efectos de los modelos positivos y negativos en sus hijos.
6.-Los pediatras deberían discutir el tema de las fiestas de adolescentes con alcohol y desincentivar a los padres de permitir el uso de alcohol en sus casas u otros locales.
7.-Un programa de educación adecuado a las necesidades debiera ser integrado como parte de la enseñanza y entrenamiento de los estudiantes de medicina y residentes de pediatría.
8.-Los pediatras deben ser incentivados a participar en las escuelas, comunidad y en los esfuerzos estatales para promover la prevención del uso y abuso de alcohol.
9.-El consumo de alcohol debiera ser modulado responsablemente en los medios de comunicación, con el particular énfasis de su impacto en los jóvenes.
10-.-Debiera existir esfuerzos legislativos para exigir un nivel máximo de 0.20gramos por 100mL de sangre para penalizar las conductas bajo la influencia de alcohol.

Bibliografía:Jacobs E. Alcohol Use and Abuse: A Pediatric Concern Pediatrics 2001;108(1):185-9. American Academy of Pediatrics