La disponibilidad de algunos micronutrientes como zinc y fierro no es homogénea y algunas zonas pueden escasear en los alimentos.
Esto ha llevado a la suplementación de estos minerales, lo que en comunidades pobres puede faltar por falta de la disponibilidad de estas formulas.
Las consecuencias de estas deficiencias puede tener variados efectos negativos sobre las funciones neurologicas. La baja ingesta de zinc ha sido asociados con insuficiente desarrollo de la inmunidad y el crecimiento de los niños que carecen de el.
Existe desconocimiento de cuanto zinc hay que suplementar y en que alimentos debiera hacerse.
En un trabajo realizado por el Dr. Castillo del Instituto de Tecnología de los Alimentos de Santiago, de Chile, demuestra una mejoría del desarrollo sicomotor de niños que reciben un suplemento de zinc (5mg al día) durante los primeros meses de vida comparados con otros que no lo reciben.
Por otra parte los autores hacen notar que la leche de vaca y por lo tanto en la mayoría de las formulas lácteas (2.2mg/litro) es insuficiente.
Lo notable es que este efecto del déficit de zinc es único y puede pasar desapercibido, al no tener influencia significativa sobre el crecimiento físico o incremento de peso.
Comentario: otro elemento que se agrega a aquellos que como las vitaminas necesitan ser aportados en pequeñas cantidades para conseguir un desarrollo armónico del ser humano. De los estudios del Dr. Castillo pareciera que debiéramos saber el contenido de zinc de los alimentos que reciben los niños durante su primera infancia y de lo contrario suplementarlos a los que reciben en forma habitual.
Bibliografía: Castillo-Duran C. Effect of zinc supplementation on development and growth of Chilean infants, J of Ped 2001138(2): p 21A