La mayoría de los alergólogos pediátricos están de acuerdo en que las alergias a los alimentos y en especial al maní esta aumentando.
Las razones para este hecho aun las desconocemos.
El Dr. H. Sampson de Mount Sinaí School of Medicine, New York University revisa y comenta el tema. La alergia a alimentos puede llegar a un 6 a 8% de los niños en la practica pediátrica durante los primeros tres años de vida, siendo la leche de vaca, huevos y maní los responsables del 85% de ellas. La mayoría de estos niños sobrepasan o toleran estas alergias. Así en el caso de la leche y el huevo, a los 5 años el 85% y 80%, respectivamente, de los niños alérgicos, presentan signos menores o no los presentan del todo, al ingerir estos alimentos. Esto no pasa con la alergia al maní. En este caso solo el 20% de los niños alérgicos durante los primeros 2 años de vida sobrepasan o toleran este alimento a los 5 años.
Un reciente estudio revela que el 0.6% de la población norteamericana, o sea, 1.5 millones de americanos, la sufre. En Inglaterra la prevalencia (número de individuos que presentan la alergia) fue de 0.5%. En algunas dietas, como en los EEUU, el maní es constituyente frecuente y allí el 90% de los niños ha comido maní a la edad de 2 años. Esta exposición precoz a la proteína de maní y el abundante consumo por las madres embarazadas y en lactancia pueden contribuir, en parte, a este incremento de la alergia a esta semilla.
Esta alergia puede llegar a ser grave constituyendo lo que se llama una reacción anafiláctica con manifestaciones de piel,( (91%) respiratorias (45%) y gastrointestinales (36%). En un 20% estos pacientes requieren el tratamiento de una anafilaxia grave con adrenalina (epinefrina) inyectable. Este porcentaje llega a un 50% en un estudio hecho en Inglaterra (dificultad respiratoria y caída de la presión arterial). Estos síntomas aumentan y son mas intensos en los adultos.
En un estudio hecho en los EEUU (2000 hospitalizaciones y 150 muertes por esta causa)y repetido en Francia e Inglaterra, informan que hasta un tercio de los casos de anafilaxia, por alimentos, atendido en los servicios de urgencia, pueden ser causados por elmaní. Estas experiencias se repiten en Australia e Italia. En los países no «occidentalizados», esta realidad pareciera no ocurrir.
El autor relata experiencias en donde documentan que, si bien el tratamiento con adrenalina inyectable es el tratamiento de elección, este no siempre puede evitar la muerte del paciente, si no es atendido prontamente en un servicio de urgencias adecuado.
La pregunta lógica de si una vez producida la alergia, esta irá in crescendo, con las sucesivas ingestas. Esta debiera ser respondida, que es lo mas probable. Estudios en este sentido indican que entre el 44 al 59% de estos individuos presentan una reacción mas intensa e incluso con peligro vital, ante una nueva ingestión de maní, dentro de los siguientes 3 años. Por otra parte, quienes presentaron ya una reacción grave de inicio, en un 70% la siguiente reacción fue similar en intensidad. Al mismo tiempo este estudio indica que la reacción cutánea para predecir la intensidad de la alergia en un niño que ha presentado síntomas de alergia previa, son impredecibles y erráticos. Igual cosa sucede con los niveles sanguíneos de IgE específicos para proteína de maní ( IgE = inmunoglobulina E = anticuerpos contra la proteína de maní).
Los estudios publicados indican que la adrenalina inyectable precozmente en el curso de la reacción anafiláctica es salvadora de vidas. A raíz de eso los inmunólogos la han recomendado en pacientes que han sufrido una alergia grave (con síntomas respiratorios, desmayos, caídas de la presión arterial ) o que tienen asma sin importar la gravedad de la reacción. Estos pacientes o sus padres debieran llevar jeringas de adrenalina inyectable listas para su uso. Algunos últimamente han cuestionado esta indicación, decisión que merece ser estudiado.
Comentario: en pocos países se consume mas maní que en los EEUU, una costumbre menos difundida en los países hispanoamericanos. Aquí cuando se hace, lo consume el niño mayor, en la forma natural. Preparados como la mantequilla de maní y los caramelos con ese ingrediente, son excepcionales en nuestros países, aunque día a día tienen mayor aceptación. Lo dicho para el maní vale para otros alimentos que producen anafilaxia, como leche y huevo y sobre todo en nuestro medio, pescado y marisco. La prevención de la anafilaxia es algo a tener en cuenta, sin importar si la causa es un alimento, medicamento o una picada de insecto (abejas y avispas). Su tratamiento tampoco difiere del ya insinuado en este articulo. En los pacientes con antecedentes de alergia grave a un alimento, medicamento o picada de insecto, recomendamos evitar la sustancias responsable y el entrenamiento en la administración de adrenalina inyectable.
Bibliografía: Sampson H. What should we be doing for children with peanut allergy? J Pediatrics 2000; 137(6)December;pp 741-3