Es una de las enfermedades del desarrollo mental y la esfera afectiva del niño, más graves y preocupantes, que enfrentan algunos.
Puede iniciarse desde que el niño es muy pequeño y probablemente desde su nacimiento. Se define fundamentalmente como una deficiencia de comunicarse con el mundo que lo rodea, que manifiesta el niño en su desarrollo.
El desarrollo emocional también está afectado, respondiendo los niños a los dolores o estímulos físicos más que a los requerimientos verbales o caricias de sus padres u otros niños.
Otra característica de esta enfermedad son las anomalías del desarrollo del lenguaje y los movimientos o rutinas repetitivas. Si bien es cierto que los niños presentan la enfermedad desde el nacimiento, los padres raramente, lo descubren o notan los primeros síntomas antes de los 2 años. Su causa es desconocida y su frecuencia es de 1 por cada 3 a 5.000 niños.
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