Congelamiento


La congelación de partes o segmentos del cuerpo puede darse inadvertidamente en niños quienes en su afán de juego no sienten los primeros síntomas de ella. Esto ocurre con más frecuencia en nariz, orejas, mejillas y las puntas de los dedos, por ser partes habitualmente expuestas al frío. Todos los tejidos se congelan y si esto no se revierte en poco tiempo la piel y tejidos subyacentes pueden morir al igual que en una quemadura.

¿Qué hacer ?
Si Ud. descubre que su hijo tiene la piel dura, insensible o con sensación de hormigueo en las partes descritas después de haber estado jugando al frío (bajo 0ºC) caliente estas zonas rápidamente. Coloque la parte congelada bajo el chorro de agua tibia (compruebe la temperatura del agua Ud. primero) o cúbrala con compresas tibias. Una vez que la piel recupere el color haga fricciones suaves sobre la zona para reactivar la circulación. No recurra al calor seco como el de una lámpara. La piel congelada se quema facilmente y con la anestesia momentánea que sufre el niño, no lo advertirá.
¿ Cómo prevenirlo ?
Para prevenir el congelamiento, instruya al niño cómo reconocerlo (hormigueo y anestesia), abríguelo adecuadamente a la temperatura que deberá soportar, oblíguelo a usar guantes, gorro, orejeras y permanecer por períodos cortos a temperaturas extremas. Llame a su médico si la región congelada es grande y no mejora con las medidas descritas, o si la piel persiste de color anormal después de haber recuperado la temperatura, o se forman ampollas en la zona afectada.


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