El sueño en los lactantes (bebés)


img_3809El período de sueño de los niños varía con la edad siendo mayor a menor edad. Otra limitante para el sueño en niños pequeños es el apetito que durante los primeros meses de vida no les permite dormir más de 4 horas seguidas.

Posterioremente el período de sueño nocturno ininterrumpido puede alcanzar las 6 o 7 horas alrededor de los 2 a 3 meses.

Los niños alimentados al pecho son más regalones y habitualmente consiguen este ritmo después de los 4 o 5 meses.

Precozmente el niño debe aprender que la noche es para dormir. Esto no es una conducta refleja sino aprendida en el curso de los meses, pero puede no hacerse si las costumbres que se le imponen son irregulares o vagas.

Por ejemplo si al primer intento de despertar se le prende la luz y se le pasea por la pieza, el niño interpreta que esa es la actividad normal a esa hora y continuará despertando los días siguientes.

Desde recién nacido el niño debe aprender a quedarse dormido solo en la cuna. No lo duerma en otro sitio y luego lo traslade de lugar.

Déjelo en la cuna despierto y espere que se duerma antes de realizar otras actividades que pudieran distraerlo.

A veces el período puede ser largo. No lo duerma nunca en brazos, aunque disponga de tiempo para hacerlo.

Si está llorando cálmelo antes de colocarlo en la cuna, pero colóquelo cuando esté despierto. La posición recomendada para que su hijo duerma es de lado y no boca abajo dado que habría mayor posibilidad de ahogarse con las ropas o asfixiarse con vómitos si vomitara.

En caso de cólicos, calme al niño previamente tomándolo en brazos y espere que esté calmado para acostarlo aún despierto.

No olvide de mantener al niño en brazos y jugar con él cuando esté despierto, ojalá varias horas al día, y no sólo al alimentarlo o al intentar dormirlo.

Desde los primeros días haga un horario de vigilia y sueño no permitiendo que el pequeño duerma exageradamente durante el día.

Si es necesario despiértelo para la alimentación y para entretenerlo varias veces al día. Durante la noche las alimentaciones no se deben acompañar de juegos o cantos y deben ser lo más monótonas posibles dando una señal que el niño debe captar: se está en el período de sueño.

Si el niño despierta de noche cálmelo tranquilizándolo con la voz o tocándolo no encienda una luz directa, quizás sólo la de un pasillo y no lo tome o lo pasee. Nunca permita que el niño duerma en su cama, aunque esté enfermo. Ud. puede llevar tansitoriamente la cuna cerca de su cama, pero no sacarlo de ella.

Acueste al niño todos los días a la misma hora, siendo estas últimas horas previas de tranquilidad general en la casa.

No lo haga reir ni lo persiga en la cama, no le haga cosquillas, etc. Realice Ud. una actividad tranquila; lea un libro cerca de la cuna, teja o escriba. No vea televisión ni escuche música estridente.

A partir de los 3 meses de edad cámbielo de pieza, para no dar la impresión que los padres están disponibles a cualquier hora. Apenas pueda elimine las alimentaciones nocturnas (de las 23 a las 6 horas).

Tampoco es conveniente ni seguro dejarle un biberón a su alcance durante la noche, se entretendrá con él y no perderá el hábito de despertarse a esa hora.

La excepción de calmar más dedicadamente a un niño durante la noche es si está enfermo o Ud. juzga que tiene miedo.

En estos casos puede permanecer con él en su habitación pero no lo lleve a su cama. Deje una luz indirecta prendida cerca de su cuna y la puerta de su pieza abierta.

Después de los 6 a 7 meses acostumbran a tener un objeto familiar junto a ellos, lo cual facilita el quedarse dormidos y sentirse acompañados.

Después del año de edad los niños pueden querer quedarse despiertos junto a sus padres, sea inflexible con el cumplimiento horario. En este caso compénselo con una rutina como contarle una pequeña historia o permancer un rato cerca de la cuna en una actividad tranquila.

Una artificio que los niños recurren después del año para no dormir y mantener a sus padres cerca de ellos es hacerle preguntas en forma reiterada. No conteste las preguntas y reiterele: es hora de dormir.

No permita que salga de su habitación. Las pesadillas del niño requerirán su presencia cerca de su cuna, pero sólo dándole la seguridad de su presencia y calmándolo con su voz.

Durante el día evite los programas que no sean los adecuados para su edad y que puedan causar esas pesadillas.

Como todas las características de los niños, nigún niño duerme igual a otro. El período de sueño total varía mucho de un niño a otro, lo importante es que Ud. lo aprecie tranquilo, alegre y relajado durante el día y no con signos de no haber descansado lo suficiente.

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