Disminución del apetito durante una enfermedad


El intestino es uno de los órganos de reserva de sangre para el resto del organismo.

Si una persona presenta la inflamación o infección de un órgano o sistema, el intestino entregará gran parte su sangre para que sea ocupada con sus capacidades defensivas, en el sitio requerido. Para ello el intestino, deja de funcionar en forma normal, y lo hace en forma muy lenta, trabajando lo mínimo posible. Esto se traduce en una pérdida del apetito.

Si Ud. insiste en alimentar a su hijo él vomitará la alimentación que no pueda digerir. Los alimentos más fáciles de digerir por un intestino que funciona con lentitud es el agua y los hidratos de carbono simples, azucar, harina refinada. Estos alimentos en pequeñas cantidades en los niños enfermos, tienen más posibilidades de ser absorbidos que otros más complejos. Por lo tanto, dele jugos azucarados, galletas, sopas de arroz o fideos, etc. Evite las proteínas (carne, huevos, pescado) y grasas (mantequilla, queso).

Una vez que la enfermedad haya pasado el primer signo de ello será la recuperación del apetito y la capacidad del intestino de digerir todo tipo de alimentos.

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