ENFERMEDAD MENINGOCÓCICA Y MENINGITIS


Se denomina así a una infección causada por la bacteria Neisseria meningitidis, y que produce Meningitis bacteriana, e infección generalizada de todo los tejidos del organismo y la muerte si no se detecta y trata oportunamente.

Los tipos de bacteria que causan la meningitis varían según la edad son:

Prematuros, recién nacidos y lactantes hasta los 3 meses. Lactantes y niños mayores: Adolescentes y adultos:
  • Estreptococo grupo B, que existe en el tracto vaginal.
  • Escherichia coli, presente en el Tracto digestivo.
  • Listeria monocytogenes.
  • Neisseria meningitidis
  • Neisseria meningitidis,  ó  meningococo.
  • Streptococcus pneumoniae. (Neumococo) (*)
  • Haemophilus influenzae tipo B, en niños menores de 5 años. (*)
  • Neisseria meningitidis.
  • Streptococcus pneumoniae. (Neumococo) (*)
  • Listeria monocytogenes, en adultos mayores de 50 años.

(*) Estas bacterias actualmente, son excepcionalmente raras en niños ya que ellos son vacunados contra estos gérmenes durante el primer y segundo año de vida con muy buenos resultados.

SÍNTOMAS
Los síntomas pueden desarrollarse en algunas horas. O pueden demorar 1 ó 2 días en aparecer. Los síntomas más frecuentes de meningitis en los mayores de 2 años son:

  • Fiebre alta.
  • Dolor de cabeza.
  • Rigidez en el cuello.
  • Irritabilidad.
  • Náuseas y vómitos
  • Fatiga.
  • Molestias al exponerse a los ruidos fuertes.
  • Dificultad para caminar.
  • Alteración del estado mental.
  • Convulsiones

En los niños pequeños estos signos y síntomas son raros y frecuentemente solo se ven algunos como fiebre, intenso decaimiento, vómitos y las manchas hemorrágicas de la piel llamadas petequias.
Cuando la causa es la bacteria Neisseria meningitidis (conocida como “meningitis meningocócica”) puede haber una erupción que se extiende rápidamente y que aparece antes de otros síntomas. La erupción está formada por muchas manchas pequeñas, irregulares, de color púrpura o rojo ( petequias) en el tronco, las extremidades inferiores, mucosas, la conjuntiva del ojo, y en algunos casos en las palmas de las manos o las plantas de los pies.
Es muy importante realizar un diagnóstico y un tratamiento precoz. El paciente debe ser examinado inmediatamente por un profesional cuando aparecen los síntomas. Para la evaluación se realizan pruebas de laboratorio de la sangre y el líquido cefalorraquídeo. La muestra del líquido cefalorraquídeo se toma a través de un procedimiento denominado punción lumbar. Durante el procedimiento, se inserta una aguja en la zona baja de la espalda. El líquido es examinado y se realizan cultivos. De este modo se identifica el tipo de bacteria que causa la infección.

PREVENCIÓN
La meningitis bacteriana es contagiosa. La bacteria se contagia de persona a persona a través de las secreciones de los pulmones y la garganta. Esto puede ocurrir al toser, estornudar o besar a otra persona en la boca.

La bacteria que causa la meningitis se disemina a través del contacto cercano o prolongado con pacientes que tienen cierto tipo de meningitis bacteriana. Las personas que tienen un contacto cercano de alto riesgo deben recibir antibióticos para evitar contraer la enfermedad. Los que presentan un mayor riesgo de contraer la infección son:

  •  Trabajadores de la salud.
  • Personas que viven junto al paciente.
  • Las personas que trabajan en guarderías infantiles.

Todo aquel que tenga contacto directo con las secreciones orales de un paciente.
Algunas formas de meningitis bacteriana (como las asociadas al Haemophilus influenzae tipo B, Streptococcus pneumoniae ó neumococo) han sido controlados casi en su totalidad por las vacunas de los programas regulares de inmunización, que se aplican en la mayoría de los países. Estas vacunas se aplican normalmente durante el primer año de vida y con esta medida se ha evitado la casi totalidad de los casos de meningitis bacteriana que se producían cuando no existían estas vacunas. Hasta hace poco solo existían vacunas contra algunas cepas de meningococo, (C ) y otras solo producían inmunidad en los niños mayores a 2 años. (A + C). Recientemente se ha producido una vacuna efectiva contra las infecciones por meningococo para las cepas A, C, Y y W-135, cepa que es especialmente efectiva contra el ultimo de las cepas (W-135) que ha originado un brote en Chile.

TRATAMIENTO
La meningitis bacteriana puede tratarse con muchos antibióticos muy eficaces. Es importante que el tratamiento comience lo antes posible en el curso de la enfermedad. Los antibióticos deben administrarse inmediatamente, aún antes de que se determine la causa exacta. Cuando se conozca la causa exacta, se administrarán antibióticos específicos y otras medidas para compensar y recuperar las alteraciones producidas por las bacterias y sus toxinas.

Brote epidémico: el Centro para el control de las enfermedades contagiosas de los EEUU define BROTE EPIDEMICO como la “Aparición de 3 o más casos probables o confirmados de un mismo serogrupo (cepa) de EM en un período menor o igual a 3 meses entre las personas residentes en una misma zona que no están en contacto cercano entre ellos y que no comparten una afiliación común, con una tasa de ataque primaria mayor o igual a 10 por cien mil habitantes (CDC, 2005).”
Si bien en Chile han aparecido poco más de 3 casos de infección por la Cepa W-135, la tasa de ataque primaria está muy por debajo de los 10/100.000 habitantes. Sin embargo las autoridades de salud han juzgado oportuno aplicar medidas de vacunación focalizada en las zonas en donde se produjeron algunos casos extras, especialmente por esta cepa.

En Santiago de Chile la situación (hasta el 5 de Octubre de 2012) es la siguiente: Normalmente se producen en la Región Metropolitana un promedio de 33 casos de meningitis por Meningococo en niños de 0 a 14 años, en lo que va del año hasta la fecha señalada se ha detectado 42 casos en esta zona en niños. (9 casos mas)

La estrategia adoptada por el Ministerio de Salud, es la de una vacunación focalizada que consiste en vacunar a los niños de 2 a 4 años (los mas susceptibles), de los jardines infantiles y salas cunas del sector en donde se haya detectado un caso de esta bacteria y que debería limitar rápidamente el brote.

En cuanto se debe vacunar o no a otros niños no cercanos o relacionados a los casos descritos, es una decisión individual de los padres y sus pediatras, pero es difícil evitar que los padres no quieran hacerlo. En todo caso dada la lenta provisión de vacunas lo más lógico es que quienes hayan decidido hacerlo conozcan la realidad de esta situación epidemiológica y que en ningún caso constituye una emergencia ni motivo de alarma.

 

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