Cuándo y cómo llamar al médico


Los llamados al médico de los niños son una necesidad que se presenta frecuentemente y deben ser bien aprovechados por las madres para informarlos de los problemas de sus hijos. 

No tenga temor en hacerlos, los pediatras subentienden que Ud. llama por que tiene necesidad o temor por algún síntoma o molestia del niño. Las llamadas a los médicos son una prolongación de la visita al consultorio y tácitamente se entiende que es una obligación del médico el atenderlas. Evidentemente que las horas deben ser las apropiadas. Si las molestias o dudas no son urgentes espere las horas de consulta o el horario diurno.

Reserve las llamadas al domicilio del pediatra o en horas de la noche, para las emergencias. En todo caso, es bueno que Ud. se ponga de acuerdo con su pediatra sobre el procedimiento a seguir en estos casos.

Existen variaciones sobre los requisitos que cada médico pone a estas llamadas y es mejor conocerlas desde un principio. Así Ud. estará más tranquila/o. Recuerde que el diagnóstico de una enfermedad, habitualmente requiere además de los síntomas que Ud. relata al pediatra, del exámen que el hace del niño. Por lo que no le pida diagnósticos difíciles por teléfono. El sólo podrá decirle si consultar de inmediato a un servicio de urgencias o esperar a la hora de consulta. Eso sí, puede resolverle muchas dudas menores en la crianza y alimentación del niño. Otro punto a considerar es que el diagnóstico que el médico hace en una atención en consulta no es algo definitivo, ya que él vió al niño en 20 a 30 minutos y Ud. lo ve todo el día. El niño puede presentar otros síntomas después que abandona la consulta del médico. Si Ud. cree que el niño no responde bien al tratamiento indicado, o que está evolucionando a otra enfermedad, hágaselo saber el médico. De lo contrario puede dejar pasar una complicación que agravará al niño.

De la misma forma, Ud. debe tener la confianza necesaria con su pediatra para pedirle que solicite la opinión de otro especialista. Ud. esta en su derecho y si lo plantea oportunamente va a ayudar a su hijo y a su pediatra. Cuando decida llamar al médico, haga un pequeño resumen escrito de los síntomas , si estos han durado algunas horas. Tenga papel y lápiz a mano para copiar las indicaciones del médico. Recuérdele los diagnósticos y tratamientos hechos recientemente, y la edad y peso del niño. Si su hijo tiene una enfermedad crónica, hágaselo saber, así como las dosis de los medicamentos que toma. Si el niño tiene fiebre, tómele previamente la temperatura y anótela. Si tiene alguna tos o ruido especial, téngalo cerca, puede que el médico quiera oirlo a través del teléfono.

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